La reutilización de edificios como forma sustentable de hacer ciudad

El concepto de reutilizar lo construido, como lo conocemos en nuestro país, lo solemos relacionar con la restauración patrimonial, ámbito que se vincula a la historia y memoria colectiva de un territorio. Actualmente con la preocupación mundial por combatir el cambio climático, este ámbito permea también prismas medio ambientales y sustentables, reutilizando un edificio existente se ahorra la energía de construir uno nuevo, reflexión a veces fuera del debate que irá tomando peso de cara al futuro.

Si se va a trabajar con un edificio construido probablemente lo primero que se hará es buscar las restricciones que tiene la norma en dicho sitio, si está afecto a una declaración de monumento nacional o de zona típica, si no lo está ese edificio en Chile tiene altas probabilidades de ser demolido.

Casos de demoliciones de edificios en buen estado sobran, inmuebles que podrían haber prolongado su vida útil muchos más años sin embargo los propietarios no tuvieron interés en que eso ocurriera, los vendieron y después de un par de años nos encontramos con edificios completamente nuevos ocupando aquellos sitios.

La sede de la empresa Chiletabacos y el Hospital Ferroviario en Valparaíso, el edificio de la Protección Mutua, ubicado entre las calles Morandé y Rosas en Santiago, o las casas demolidas en barrios de Ñuñoa son prueba de ello. Son todos casos de inmuebles con estructura sólida, que habiendo soportado devastadores terremotos, fueron arrasados por la presión inmobiliaria y la demanda por nuevas unidades habitacionales en esos sectores.

La preocupación por el Patrimonio Cultural es una invención de la modernidad, que aparece durante el Renacimiento (S. XV) y se consolida en el Siglo XVII, desde allí se desarrolla una verdadera conciencia del valor artístico e histórico de los monumentos y se plantea la restauración y conservación de estos elementos en los países europeos, especialmente en Italia.

En América Latina en los años 30 del siglo pasado se mostraron las primeras preocupaciones de valorar y proteger el componente histórico colonial de la arquitectura al constituir un importante factor de identidad cultural para hispanoamericana. Este pensamiento se confrontó al movimiento de arquitectura moderna de la época.

Posteriormente, en los años 60 y 70, al alero de la UNESCO e ICOMOS tuvo expresión la carta de Quito, el primer plan piloto para la protección de un casco histórico en América Latina, decantado en las normas de Quito en 1977. De esa fecha a la actualidad en el subcontinente se han declarado 136 bienes como Patrimonio Mundial por la UNESCO, desglosados en 96 bienes culturales, 37 naturales y 5 mixtos; teniendo en Chile 6 de estos monumentos.

Al margen de este notable avance en cuanto a la protección de nuestro patrimonio construido y natural, actualmente a raíz de la contingencia global sobre el cambio climático, el debate sobre la reutilización de la ciudad existente resulta una necesidad medio ambiental. El rubro de la construcción supone a nivel mundial el 39% de las emisiones de CO2 a la atmósfera, además representa el 12% del gasto en agua y el 35% de los residuos totales (Fuente: A2G Climate Partners).

Por ende reutilizar lo construido tiene hoy una relevancia mayor, este permite prolongar la vida útil de una edificación renovándolo para los tiempos actuales y logrando ahorros energéticos importantísimos. Ejemplos de que se puede ir en esta línea en nuestro país hay, destacando el proyecto “Núcleo Ochagavía” en la comuna de Pedro Aguirre Cerda en Santiago, antiguo edificio construido 40 años atrás para ser el Hospital más grande de América del Sur. Este no se pudo terminar por falta de presupuesto quedando 84 mil m2 de obra gruesa en abandono hasta el 2010 que fue comprado por la Inmobiliaria Mapocho S.A y realizó el proyecto junto al arquitecto Juan Sabbagh. Ambos lo transformaron en un núcleo comercial que incluye un centro logístico de bodegas y oficinas, un centro de salud, un espacio de coworking y oficinas de la Municipalidad. En la actualidad el edificio se encuentra abierto a la comunidad y ha permitido la revitalización de una zona históricamente olvidada de la capital.

Oportunidades sobran en nuestras ciudades para reutilizar los edificios subutilizados que tenemos, es cosa de darse una vuelta por el barrio Almendral de Valparaíso o por zonas céntricas de Santiago para contabilizar mucha infraestructura en desuso que podría seguir el ejemplo del proyecto Ochagavía, solo se necesita una mayor cantidad de inversionistas con visión de futuro y aumentar los incentivos para este tipo de proyectos de parte del estado.

Alternativas sustentables a la reutilización total de un edificio también existen para los desarrolladores de proyectos como por ejemplo usar en la construcción materiales que ofrezcan información sobre su ciclo de vida, haciendo referencia a su impacto ambiental, económico y social. Esta variable lo aplica la certificación LEED en el mundo y en nuestro país tenemos el ejemplo de la empresa “CAP Acero”, que se encuentra validada por este instrumento, ya que vende barras de acero para la construcción que están compuestas por reciclado de chatarra de acero que la producen en su planta de reciclaje de residuos siderúrgicos en Talcahuano, promoviendo el tratamiento sustentable de materiales en este rubro, algo inédito en América Latina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *